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martes, 7 de diciembre de 2010

ENTREVISTAS

Entrevista a Ovidio Lozada, alcalde de Los Salias

El alcalde no tiene quien le escriba

En 2008, Lozada, candidato por Primero Justicia, se convirtió en la máxima autoridad de San Antonio de los Altos, con una popularidad que lo ayudó a derrotar a su rival más fuerte, también de la oposición. Hoy, muchas críticas se escuchan en todos los recovecos de la ciudad y él —padre, esposo y político— lamenta el poco mérito del que se ha hecho merecedor

GRECIA TOUKOUMIDIS

Los damnificados por las lluvias del último fin de semana de noviembre en la localidad de Figueroa, lo esperan impacientemente. Los derrumbes que obstruyen el paso en importantes arterias viales de la ciudad, reclaman su presencia. Los eventos tradicionales que acompañan la navidad sanantoñera, requieren su aprobación. Y su Blackberry no para de sonar. Ovidio José Lozada Roa —42 años—, alcalde del Municipio Los Salias en el estado Miranda, tiene un trabajo duro. Duro para él y duro para las casi 100 mil personas acostumbradas al buen vivir en la entidad.

En 2008 fue electo luego de una difícil campaña que él no le desea a nadie. Su esposa, María Gabriela —33 años— le imploró muchas veces que se retirara, después de repetidos escenarios de agresión hacia ella y su hijo de 7 años. Lozada, político por vocación y de carrera —es licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela— no desistió. La lucha contra José Fernández del partido Un Nuevo Tiempo, solo llegó a su fin el 23 de noviembre de ese año, cuando Primero Justicia pudo respirar los aires de la “unidad”, que nunca alcanzó la oposición en el municipio.

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Nació en San Cristóbal, estudió en Caracas y desde hace nueve años disfruta de la tranquilidad de San Antonio de los Altos, que compara con los Andes. Fue diputado de la Asamblea Nacional y autoridad única de la carretera Panamericana. En este último cargo se despertaron sus inquietudes. Se acercó a la comunidad, escuchó sus problemas y los vivió en carne propia. Ahí, hace cuatro años, decidió hacer carrera para ser alcalde de Los Salias y lo comunicó a su partido político. La cosa no estuvo fácil. Ya había una candidata para las elecciones regionales, pero el ímpetu de Lozada convenció a las filas de la organización y, en unas elecciones internas, resultó el vencedor catorce votos a uno.

Desde que es alcalde, su vida ya no es normal. Un día “anormal”, como él lo llama, incluye escasas horas de sueño —desde que nació su hijo, duerme muy poco—, mucha hiperquinesia, bastante actividad, una agenda que rebosa de compromisos y un teléfono que no deja de sonar: llamadas, correos electrónicos y mensajes de texto de su equipo de trabajo, su familia y hasta vecinos del sector quejándose, pidiendo y pocas veces agradeciendo.

En la mañana él despierta al sol y también a su hijo, con quien desayuna. Es uno de los pocos momentos que tienen para compartir. El otro, es cuando lo lleva al colegio. Algunas noches, si no llega muy tarde, tiene otra oportunidad de ejercer lo que es, además de ser alcalde, el rol más importante de su vida: ser padre. Ahora, a partir de febrero del año que viene, el trabajo será más duro: una segunda bebé viene en camino y Lozada tendrá un reto más. “Mi mayor sueño es tener una familia chévere, seria y responsable”.

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Su teléfono sigue sonando. Se dirige al barrio Figueroa, donde una docena de familias afectadas por las lluvias lo esperan impacientemente para recibir alimentos. En el camino no para de llover. Es lunes 29 de noviembre de 2010 a las 2:00 pm y lo peor no había pasado aún. Tráfico ligero en la Panamericana y bajas temperaturas. Muchos huecos en la vía —lo que él reconoce como el principal problema del municipio— y por fin llega a su destino. Interrumpe la entrevista para entregar los insumos y mostrar su faceta más política: abrazos, sonrisas y fotos —no vaya a ser que no quede constancia de la ayuda—. Los vecinos aprovechan para pedir más. “Mi casa se está cayendo”, “Las escaleras se derrumbaron”, “No me dieron el dinero que pedí”, son algunas de las frases que se escuchan. Lozada, vestido de jeans y camisa manga larga marca Tommy, no se despega de su celular ni en esta ocasión. Entregó la comida, hizo un par de llamadas para aplacar las súplicas de la gente, compartió un breve momento y volvió al carro para continuar la entrevista.

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Los fines de semana, Lozada sigue trabajando. “Normalmente, trato de dejar sábado o domingo o por lo menos mediodía para compartir con mi familia”. Por esto lamenta profundamente el sobrenombre con el que se ha hecho popular en los Altos Mirandinos: Olvido Losalias. Además, el poco reconocimiento de sus acciones se ha convertido en su mayor frustración: cree que cuando siente que está haciendo todo, más lo castigan, hay más inconformidad y más reclamos. “Ser alcalde tiene enormes satisfacciones, pero hay muchos ratos amargos y difíciles. La gente se queja hasta de lo que se hace”.

Amante de la música de Yordano, admirador del Papa Juan Pablo II y convencido de que Henrique Capriles Radonski —gobernador de Miranda— será el próximo Presidente de Venezuela, Lozada reconoce que el reto de ser alcalde era uno de los más importantes que se había trazado. Lo cumplió y ahí está, en el despacho del segundo piso de la sede de la Alcaldía de Los Salias, una de las que tiene menos personal en todo el país, asumiendo los problemas que aquejan a miles de vecinos y que no siempre son su responsabilidad, según explica. “La gente ve algo mal y dice que es culpa de Ovidio. Hay que entender que lo que pasa con las tuberías es competencia de Hidrocapital, lo que sucede con la luz de Corpoelec y con la basura de Aseas. Hay que diversificar las mentadas de madre”, explica con una sonrisa que muestra su cuidada dentadura.

Una pregunta crucial para un alcalde que superó los obstáculos de luchar contra un candidato de oposición y no contra uno del chavismo, que no representaba mayor competencia en un municipio netamente “escuálido” como diría el Presidente, tiene que ver con la posibilidad de reelección. Más aún por el descontento con la gestión de Lozada, que se escucha en las calles de San Antonio. Él, sin muchos titubeos, trató de responder con sensatez. “Estamos trabajando más que para la reelección, para la satisfacción de la gente. Eso es algo que, en su momento, vamos a revisar. Estamos en una etapa de cambios y de mejorar algunas cosas. El tiempo lo dirá y uno lo sentirá. En ese momento uno sabrá si tiene las condiciones para seguir y si a la gente le vendría bien una reelección. Yo no creo en la reelección indefinida. Creo que hasta dos periodos seguidos son suficientes”.

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Hijo de venezolanos de cepa: madre gocha y padre cochense, Lozada confiesa que su infancia fue muy feliz, activa y criolla. Esa misma que quiere darle a sus hijos. Sus pasatiempos, si es que tiene ratos libres, son el fútbol, el béisbol y jugar con el equipo de softbol que creó en la Alcaldía. De los libros y las películas que le gustan, no revela mucho. Solo cuenta que se satura intelectualmente de lo complejo y a la hora de escoger qué leer prefiere los textos que lo hacen reír e imaginarse cosas positivas. Si se trata de ver el séptimo arte confiesa que ha aprendido a disfrutar mucho las películas infantiles en compañía de su hijo y que no le agradan, especialmente, las de acción y violencia.

No se considera a sí mismo como supersticioso, pero sí muy optimista. De su vida cambiaría pocas cosas, pero, a diferencia de quienes valoran los errores, él los lamenta. Le cuesta mucho pensar qué otra profesión le hubiese gustado escoger, a pesar de que sus inicios en vida universitaria fueron en Ingeniería, estudios que abandonó luego del tercer semestre, cuando se convenció de que estaba allí por sus padres y no por él. Enseguida, optó por su carrera actual y luego realizó un postgrado en el exterior en Políticas Públicas.

Sus metas siempre son políticas y familiares. No se cierra a la expectativa de optar a la Gobernación de Miranda, aunque no lo dice de manera convincente. Su corazón no ha dejado de querer a la tierra que fue su cuna y lo deja en evidencia cuando dice que si pudiera ser alcalde de otro municipio venezolano, le gustaría que fuera de algún pueblo andino. La legislación también es lo suyo. Recuerda con especial alivio los momentos en que fue diputado y reconoce que es un cargo “más sabroso” que el de alcalde, aunque aclara que asume con propiedad lo que le corresponde, así le cueste su paz y su tranquilidad.

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En esta época decembrina que invita a la reflexión, las cosas no cambian para los políticos, quienes también son padres, esposos, hijos y amigos, pero, sobre todo, son muy ocupados. Más aún con la tragedia que sacude al país luego de las lluvias. Lozada está consciente de la envergadura de su labor y de que las autoridades no se deben pintar como héroes porque ése es su trabajo, aunque reconoce que tampoco se puede banalizar. En su carta al niño Jesús, el alcalde no es egoísta. “Yo le pediría que pare un poco de llover, porque hay mucha gente afectada y en el caso de las autoridades nos pone a correr y genera mucha crisis. Eso en cuanto a lo colectivo. En lo individual la salud de mi nueva niña que va a nacer. Que esta chama nazca sana”.

Si su carta fuera para Chávez, quien no puede controlar la naturaleza, Lozada tendría otras peticiones: “Le suplicaría sensatez, debate y que rectifique, aunque sé que mucha gente quisiera ponerle dinamita”.

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En el camino de regreso a la Alcaldía, con mucha lluvia, neblina y más huecos en la vía, luego de ayudar a los damnificados, Lozada pregunta:

—¿Tú vives en Los Salias?

—Sí, por la UTAL. Esa vía estaba malísima, por cierto.

—Bueno, ahora te voy a entrevistar yo. ¿Qué es lo que no te gusta del municipio?

Y continua la diplomática charla colmada de lamentos y justificaciones.



lunes, 5 de julio de 2010

Los Salias es esclavo de las drogas

Uno de los precios que han tenido que pagar los sanantoñeros por vivir en las periferias de la capital y contar con una población de clase media alta, en su mayoría, ha sido lidiar con el desmedido consumo de drogas por parte de los jóvenes

Por Grecia Toukoumidis

Las drogas son una realidad contra la que lucha Venezuela. Sin embargo, para el municipio Los Salias se han convertido en un problema muy difícil de atacar, al punto que hoy en día se ubica entre sus tres principales talones de Aquiles. Los adolescentes son los protagonistas de esta historia. Pero las causas del problema son, primordialmente, el poder adquisitivo de la mayoría de las familias que residen en los Altos Mirandinos y el ocio que se genera producto de las pocas actividades de entretenimiento, que esta ciudad dormitorio ofrece a sus habitantes.

A pesar de que tanto el ciudadano de a pie como las autoridades están conscientes de la envergadura del problema, poco se ha hecho por establecer políticas y acciones que lo minimicen. Según Víctor Pérez, presidente del Consejo de Derecho de Niñas, Niños y Adolescentes del municipio Los Salias, no existen cifras ni estadísticas que corroboren la gravedad del asunto en la entidad. Sin embargo, afirma que el gobierno municipal sí considera el consumo de drogas como una de las principales debilidades de San Antonio de los Altos.

Principales causas

El municipio Los Salias tiene 95.637 habitantes, de acuerdo al portal web de la Alcaldía. De esta población total, 9% tiene ingresos bajos, 33% ingresos medio bajos y el resto cuenta con una entrada de dinero que puede considerarse alta, según datos de la Dirección de Planificación Urbana de la Alcaldía de Los Salias. Esto se traduce en que el sanantoñero se caracteriza por tener una calidad de vida aceptable y un alto poder adquisitivo, ¿pero esto se ha convertido en un arma de doble filo para el municipio?

San Antonio de los Altos es una ciudad que se encuentra a 15 kilómetros de Caracas y que es conocida por su clima fresco y de montaña. Además, la calidad de vida y la tranquilidad que respiran sus habitantes, la han hecho el lugar ideal para escapar del caos capitalino y una ciudad dormitorio, pues conforme a cifras de la Dirección de Planificación Urbana de la Alcaldía de Los Salias, el 55% de la población activa trabaja en Caracas. Esta condición de urbe satélite aunada al poder adquisitivo de sus habitantes, ha creado un ambiente propicio para que los vicios se apoderen de los más débiles.

Los Salias, ¿un municipio aburrido?

No existen muchas opciones a la hora de despejar la mente y divertirse en San Antonio de los Altos. Sin embargo, los adolescentes son los principales afectados, pues la distancia entre Caracas y Los Salias se convierte en una barrera para quienes no tienen un vehículo propio para desplazarse. Según Andreína Pérez, detective de la Policía Comunal del municipio, los padres que trabajan en la capital descuidan a los muchachos y existe una carencia de valores que los está impulsando a desahogarse en las drogas.

De acuerdo con Víctor Pérez, presidente del Consejo de Derecho de Niñas, Niños y Adolescentes de Los Salias, es importante destacar que no sólo se consideran drogas las sustancias ilícitas. También entran bajo esta denominación el alcohol y el tabaco, como drogas lícitas. En este sentido, el presidente del consejo explica que los adultos permiten el consumo de este tipo de drogas esto y lo toman “light”. Además, asegura que conoce casos de niños de 12 años que consumen alcohol en fiestas y en otras circunstancias, para distraerse y ocupar el tiempo.

En los zapatos de un protagonista

Jessica Álvarez* tiene 21 años, reside en San Antonio de los Altos y consume drogas. A pesar de tener una formación integral de valores y educación, considera que esto no representa un problema y no se siente adicta: “Consumo marihuana una vez al mes aproximadamente o cada vez que salga la oportunidad. No es algo que necesite en un ciclo determinado o regularmente, porque no es adictivo. Tú puedes vivir sin fumar. El problema está cuando siempre quieres estar bajo los efectos, pero muy pocas personas son así”.

Álvarez vive en una urbanización de clase media y estudia en una universidad privada en Caracas. Sus padres trabajan para darle todo lo que necesita, ¿pero cuál es la verdadera razón por la cual consume drogas? “Sinceramente lo hago porque me gusta y me relaja. Uno comienza por curiosidad y porque quiere. En realidad no existe eso de que te presionan. El fumar marihuana es una decisión completamente tuya. Sin embargo, si te desarrollas en un ambiente en donde todos lo hacen es otra cosa, porque más bien hace propicia la ocasión para satisfacer la curiosidad”, afirma.

Como Álvarez, los jóvenes residentes en Los Salias son propensos a caer en una situación similar y a desconocer las causas reales de sus acciones. Pero existen programas en el municipio que luchan para que no se repitan estos casos.

Solución: campañas preventivas

Tanto el Instituto Autónomo de Policía de Los Salias (Polisalias) como la organización sin fines de lucro Vivir, trabajan por informar a los niños y adolescentes del municipio, sobre las consecuencias que puede traer el consumo de drogas. En el caso de Polisalias, la comisario Fidelina Ramírez cuenta que existen campañas preventivas que se dictan en las instituciones educativas de San Antonio en primaria y secundaria; sin embargo, reconoce que el déficit de funcionarios en el cuerpo policial es una realidad que atenta contra la efectividad de esta labor.

Por su parte, la organización Vivir cuenta con un programa llamado Panas (Prevención audiovisual para niños, niñas y adolescentes en el marco social), que se ha implementado en veintiún liceos públicos y privados de la entidad desde el año 2008. El informe de la iniciativa hecho en 2009, arroja que los adolescentes consumen, principalmente, drogas lícitas (alcohol y cigarrillos). Sin embargo, el 8% de los encuestados para el estudio, afirmó presentar adicción a sustancias ilícitas.

Resulta importante destacar que alrededor del 30% de los entrevistados manifestó sentirse ajeno a este tema y tener muy poca información sobre las drogas. Por tratarse de una porción representativa de la muestra, podría considerarse como una causa el hecho de que los jóvenes desconozcan el tema y sus consecuencias.

Carmen Monroe, coordinadora de proyectos de Vivir, considera que en el municipio existe una ruptura del núcleo familiar tanto por la condición de ciudad dormitorio, como por el descuido injustificado de padres y madres, que abandonan a sus hijos. Además, ratifica que el poder adquisitivo del sanantoñero es un factor determinante en el consumo de drogas y que diferencia al municipio de otras regiones. “En Los Salias existe un problema indiscutible con las drogas y los adolescentes. Sí se puede atribuir al poder económico de las familias que residen en el municipio, pero esto no determina un mayor consumo en determinados sectores. Lo que diferenciaría el manejo de estas sustancias entre alumnos de colegios públicos y privados, por ejemplo, sería la calidad de lo que consumen”, explicó.

¿Una enfermedad incurable?

A principios de 2009, el alcalde Ovidio Lozada asumió el mandato en Los Salias, luego de que Juan Fernández gobernara el municipio durante tres periodos consecutivos. Sin embargo, no se han manifestado cambios contundentes con respecto al tema de las drogas en la nueva gestión. En marzo de 2010 se inauguró un complejo polideportivo que comenzó a construirse en el mandato de Fernández. Este recinto ofrece a los jóvenes la posibilidad de ocupar su tiempo libre realizando actividades culturales y deportivas, y es una de las únicas iniciativas físicas, que podrían considerarse como una acción para erradicar el consumo de sustancias nocivas para la salud, como consecuencia del ocio. Víctor Pérez, presidente del Consejo de Derecho de Niñas, Niños y Adolescentes de Los Salias y Andreína Pérez, detective de la Policía Comunal del municipio, coinciden en este punto.

La Oficina Nacional Antidrogas (ONA) en su informe sobre incautaciones de drogas en el territorio nacional según entidad federal (2008) establece que el estado Miranda se encuentra en el décimo lugar. Considerando que el municipio Los Salias está ubicado en este estado, es un dato importante. Sin embargo, Polisalias no tiene cifras precisas sobre estos reportes, pues aseguran que cuando proceden contra estos delitos, deben pasar directamente a fiscalía. Esto representa un inconveniente a la hora de atacar efectivamente la problemática y Víctor Pérez reconoció que no se pueden aplicar políticas que resulten asertivas si no se conocen los hechos con exactitud.

Entre tanto, la comunidad de los Altos Mirandinos no está ausente ni desentendida. Una encuesta en el portal web de la Alcaldía de Los Salias demuestra que los sanantoñeros reconocen el problema de las drogas como el tercero más importante en el municipio, con el 15,2% de la totalidad de las respuestas (172 votos). Hasta la fecha han participado 1.130 personas, desde el 24 de agosto del 2009.

Tanto el poder adquisitivo, como el ocio resultan factores determinantes en el consumo de drogas por parte de adolescentes en San Antonio de los Altos y a pesar de que existan campañas preventivas, no es suficiente. El gobierno debe actuar para combatir esta plaga que invade a la sociedad, porque, además de causar daños individuales, es la raíz de otros problemas como la violencia y la delincuencia. La falta de datos sobre el tema evidencia la apatía de las autoridades para tomar cartas en el asunto y ofrecer salidas eficaces que proporcionen mejoras en la comunidad.

*El nombre de la persona fue alterado para resguardar su intimidad y respetar su petición